¿El reggaetón activa más el cerebro que la música clásica? El estudio engañoso que se hizo viral.
Conferencia “La magia de la música en el cerebro” por la Dr. Manuela del Caño.
Foto tomada de IG : UBUinvestiga
Es muy probable que hayas visto en redes sociales un video basado en un estudio donde se afirma que el reggaetón genera más activación cerebral que la música clásica.
Lo llamativo no es solo la afirmación, sino que casi nadie ha salido a cuestionarla con argumentos sólidos.
No se trata de defender un género musical u otro. Se trata de analizar críticamente lo que se dice, entender qué significa realmente “activación cerebral” y, sobre todo, evitar conclusiones simplistas.
¿Qué significa realmente “activación cerebral”?
En el video que circula en redes se menciona el uso de resonancia magnética funcional para medir la actividad cerebral mientras los participantes escuchaban música.
Este tipo de estudio mide la señal BOLD, es decir, cambios en el flujo de oxígeno en la sangre. En términos simples: qué zonas del cerebro están consumiendo más energía en un momento determinado.
Pero hay un punto clave que suele pasarse por alto:
Más activación no significa mayor inteligencia, mejor concentración ni mayor rendimiento cognitivo.
Cuando escuchamos música —cualquier música— se activan múltiples áreas del cerebro: auditivas, motoras, emocionales, entre otras. Esto es completamente normal.
El problema aparece cuando se sobreinterpreta esa activación.
El enfoque del estudio: ¿qué se midió realmente?
Según lo explicado, el estudio se centró en tres áreas principales:
Áreas auditivas (lóbulo temporal)
Área motora
Ganglios basales
Sin embargo, resulta curioso que no se haya puesto el foco en el cerebelo, una estructura clave en el procesamiento del ritmo y en la coordinación del movimiento.
La música que nos emociona suele impulsarnos a movernos. Y ese vínculo entre emoción y ritmo tiene una relación importante con el cerebelo, no necesariamente con los ganglios basales.
El problema de comparar géneros musicales
El estudio compara cuatro categorías:
Música folclórica
Música electrónica (house)
Música clásica
Reggaetón
A primera vista, parece una comparación interesante. Pero hay varios problemas metodológicos importantes.
1. Falta de claridad en el repertorio
No se especifican las obras utilizadas.
No es lo mismo escuchar a Wolfgang Amadeus Mozart que una pieza desconocida. La familiaridad influye directamente en la respuesta emocional y neuronal.
2. Modificación del estímulo
Al reggaetón se le eliminó la letra.
Esto introduce un sesgo enorme. Si modificas un género hasta quitarle uno de sus componentes esenciales, ya no estás evaluando ese género en su forma real.
Es como intentar estudiar el agua quitándole el hidrógeno.
3. Diferencias en el tempo
El tempo influye directamente en la activación cerebral y en la respuesta motora. Si no se controla adecuadamente, la comparación pierde validez. Tempos distintos influyen de forma diferente la activación.
El efecto Arousal: la clave que no se explicó bien
Existe un concepto fundamental en neurociencia llamado efecto Arousal (activación del sistema nervioso).
Cuando escuchamos música que nos gusta:
Aumenta la activación neuronal
Se incrementa la respuesta emocional
El cerebro responde con mayor intensidad
Y aquí está el punto clave:
La activación depende más del gusto personal que del género musical en sí.
Si a alguien no le gusta la música clásica, su cerebro no reaccionará igual que el de alguien que la disfruta. Lo mismo ocurre con el reggaetón.
Comparaciones problemáticas: música, sexo y adicción
En la entrevista realiza en “The Wild Project” al neurólogo Jesús Martín Fernández se sugieren asociaciones entre el reggaetón y procesos relacionados con el sexo o incluso la adicción.
Este tipo de comparaciones no solo son simplistas, sino también científicamente débiles.
El hecho de que ciertas áreas cerebrales se activen no significa que estén relacionadas con esos procesos en ese contexto específico.
Correlación no implica causalidad.
Parkinson, música y evidencia científica real
Uno de los puntos más delicados es la relación que se plantea entre la música y el Parkinson.
Se menciona el libro Musicophilia de Oliver Sacks, una obra muy relevante en este campo.
Sin embargo, la interpretación que se hace en la entrevista es cuestionable.
En pacientes con Enfermedad de Parkinson, la música puede ayudar al movimiento, sí. Pero no cualquier música.
¿Qué funciona realmente?
La evidencia científica respalda una técnica llamada:
Estimulación Rítmica Auditiva (RAS)
Desarrollada por Michael H. Thaut, esta técnica utiliza ritmos estables (muchas veces con metrónomo) para mejorar la marcha y la coordinación.
El elemento clave es la regularidad rítmica, no el género musical.
De hecho, músicas con ritmos irregulares o sincopados —como suele ocurrir en el reggaetón— pueden dificultar el inicio del movimiento en estos pacientes.
Entonces… ¿qué música es “mejor”?
La respuesta es sencilla y a la vez compleja:
No existe una música universalmente mejor.
Cada persona responde de forma distinta:
Según sus gustos
Según su historia personal
Según su contexto cultural
Según su estado emocional
La música no es una receta médica estándar.
No funciona como: “escucha esto 3 veces al día y mejorarás”.
Un debate que distrae de lo importante
Plantear la discusión como “reggaetón vs. música clásica” genera atención, pero simplifica en exceso un tema profundamente complejo.
Hay debates mucho más relevantes:
¿Cómo usar la música terapéuticamente?
¿Cómo influye en el cerebro en contextos clínicos reales?
¿Qué técnicas tienen evidencia científica?
Investigadores como Daniel Levitin han aportado enfoques mucho más rigurosos y útiles en este campo.
Conclusión
La idea de que un género musical te hace más inteligente o activa más tu cerebro que otro es, en el mejor de los casos, una simplificación excesiva.
Y en el peor, desinformación.
La música sí tiene un enorme potencial terapéutico. Pero ese potencial no depende de modas, etiquetas o debates virales, sino de un uso informado, personalizado y basado en evidencia.
Si realmente quieres ayudar a una persona con Parkinson u otra condición neurológica, la mejor decisión no es elegir un género musical al azar.
Es acudir a un profesional en musicoterapia, preferiblemente especializado en musicoterapia neurológica.
Ahí es donde la música deja de ser entretenimiento y se convierte en herramienta terapéutica real.
Fuentes:Martín-Fernández J, Burunat I, Modroño C, González-Mora JL, Plata-Bello J. Music Style Not Only Modulates the Auditory Cortex, but Also Motor Related Areas. Neuroscience. 2021 Mar 1;457:88-102. doi: 10.1016/j.neuroscience.2021.01.012. Epub 2021 Jan 17. PMID: 33465413.
Thaut MH, Rice RR, Braun Janzen T, Hurt-Thaut CP, McIntosh GC. Rhythmic auditory stimulation for reduction of falls in Parkinson's disease: a randomized controlled study. Clin Rehabil. 2019 Jan;33(1):34-43. doi: 10.1177/0269215518788615. Epub 2018 Jul 23. PMID: 30033755.

